Hace poco recordé a qué jugaba cuando era chica.
Pasaba horas en el agua imaginando que era una sirena.
Hacía historias increíbles, bailaba y cantaba en mi propio mundo.
Hoy, esa sirena salió del agua para mostrarse al mundo tal cual es.
Me emociona pensar que algo que nació en mi imaginación cuando era chica
encontró la manera de volver tantos años después.
Y me encanta la libertad con la que hoy puedo soñar, crear y dejarme
llevar por ese mundo otra vez.
Así nació, de una forma muy personal, la Sirena Nazarena.